La salud. El mercado de la impresión 3D madura rápidamente y se están realizando grandes avances en la biomedicina. Avances que rompen muchos esquemas médicos y aportan soluciones a complicados retos.
La alimentación. Una impresora 3D puede imprimir la comida. 3D System, una de las empresas con más experiencia en este campo, creó una serie de originales impresoras de caramelos en 3D. Bajo el nombre de ChefJet, estas impresoras utilizan azúcar, agua y alcohol para construir caramelos que saben dulces y sabrosos.
parece ciencia ficción, pero es una tecnología que hoy está disponible, que está viviendo un boom de uso, y que está cambiando el mundo, pieza por pieza: es un equipo que ocupa parte de una mesa y un rollo de hilo plástico. E imprime objetos, tridimensionales, palpables y utilizables: la carcasa de un teléfono celular o las piezas del complejo engranaje de un juguete pueden ser creadas sin dificultad alguna en una oficina, sin necesidad de coordinar envíos costosos de modelos y maquetas a estudios de diseño en Europa.
Con la ayuda de una computadora, un software de diseño y una máquina creada usando patentes de uso libre, una empresa argentina se anima a fabricar las famosas impresoras 3D, que poco tienen de impresoras tradicionales: no dejan tinta sobre un papel, sino creaciones precisas de piezas cuyo único límite es la imaginación que tenga el dueño del equipo.
Esta impresora muy pequeña y la más económica de la lista costando apenas US$100 cuando salga al mercado. Aún no está disponible para comprarse pero según la información que ha dado el creador, estará lista para vender y despachar en julio de 2014. La Peachy Printer ha sido creada con materiales que son usados en la casa y es por que eso que cuesta tan poco.
diferencias entre este tipo de viviendas y las realizadas con ladrillos y cemento es la rapidez en la construcción. Las paredes se construyen capa a capa empleando impresoras 3D de gran tamaño.
Los arquitectos afirman que esta tecnología podría cambiar la forma en la que se construirán las casas en el futuro. Este nuevo producto no solamente creará nuevos espacios para vivir.
La compañía afirma que ya ha recibido diez pedidos para imprimir este modelo de casa, el precio ronda los 150 mil dólares. Quizás este solo es el principio y el futuro existan localidades enteras hechas con impresoras 3D.
Y el Oscar de los inventores es... para Charles W. Hull, el hombre que creó la primera impresora 3D, la tecnología que va a cambiar de manera inimaginable la sociedad en los próximos años, la "revolución maker". Un invento que es, sin embargo, sorprendentemente antiguo: "El primer objeto lo produjo el 9 de marzo de 1983. A las once y media de la noche. "Vino y me lo puso en la mano...", dice muy orgullosa su esposa Anntionnette, mostrando el hijo de aquella noche, una especie de copa de una pieza, hecha de plástico negro.
Faith Lennox es una niña de tan sólo 7 años que hace algún tiempo perdió la mano tras un accidente. Todo parecía apuntar a que esto le privaría de tener una infancia normal y hacer cosas que hacen todos los niños como montar en bicicleta o jugar al baloncesto, pero con la ayuda de una impresora en 3 dimensiones Faith ha conseguido tener una mano artificial que le permite hacer todas estas cosas.
En un principio, la niña no tenía demasiadas intenciones de ponerse una mano artificial hasta que vio que podía diseñarla a su gusto y hacerla realidad por tan solo 50 dólares.
La precisión y la rapidez con la que se pueden elaborar libros con la ayuda de impresoras 3D nunca se había tenido en cuenta hasta este momento, en donde estos estudiantes supieron aprovechar las tecnologías actuales para poderlas aplicar a un campo verdaderamente descuidado por muchos de los avances tecnológicos que hubo en este último tiempo.
Imprimir un documento de texto, una planilla de cálculo o una foto es hoy una actividad que no trasciende lo banal y que es, en mayor o menor medida, una actividad diaria, en casa o en la oficina.
Sin embargo, ver a una impresora 3D en acción, creando un objeto con alto, ancho y profundidad tiene algo de fascinante, en especial cuando el proceso lo realiza una máquina que por sus dimensiones puede escapar al contexto industrial y ubicarse fácilmente en el hogar.
El inicio de la impresión 3D se remonta a 1976, cuando se inventó la impresora de inyección de tinta. En 1984, algunas adaptaciones y avances sobre el concepto de la inyección de tinta transformaron la tecnología de impresión con tinta a impresión con materiales. A lo largo de las ultimas décadas, ha habido una gran variedad de aplicaciones de la tecnología de impresión 3D que se han desarrollado a través de varias industrias.
Charles Hull, más tarde, el co-fundador de 3D Systems, inventa la estereolitografía, un proceso de impresión que permite que un Objeto en 3D se cree a partir de datos digitales. Se utiliza la tecnología para crear un modelo 3D a partir de una imagen y permite que los usuarios prueben un diseño antes de que este invierta en la fabricación del modelo definitivo.
Una impresora 3D es un dispositivo capaz de generar un objeto sólido tridimensional mediante (y ahí radica la principal diferencia con los sistemas de producción tradicionales) la adición de material. Los métodos de producción tradicionales son sustractivos, es decir, generan formas a partir de la eliminación de exceso de material. Las impresoras 3D se basan en modelos 3D para definir qué se va a imprimir. Un modelo no es si no la representación digital de lo que vamos a imprimir mediante algún software de modelado.